En la Purificación de María
Jesús en el Templo es presentado.
Allí Simeón esperaba el día
para de su carga ser liberado.
María con su humildad
entrega el Niño a Simeón
que predice con toda bondad
la espada en el corazón.
Esa espada en el alma
de la Madre Celestial.
El Profeta con su palma
proclama a Jesús como Líder Universal.
Tanto Simeón como Ana
aguardaban ese momento,
de vivir esa mañana
ese encuentro con sentimiento.
El encuentro con Quien guía
y aumenta fe y esperanza.
Él es el Nuevo Día
que trae la Eterna Alianza.
Texto; JanRoc
Imagen: Presentación de Jesús en el Templo. Francisco Rizi. Museo Nacional del Prado
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