domingo, 14 de junio de 2026

En el Calvario del Convento

 


                                                             En el Calvario del Convento

con la espada del tormento

estaba la Virgen Bendita,

de la primera Casa Carmelita,

siendo su alma traspasada

por una afilada espada.

 

Queriendo abrazar al Crucificado,

Cristo, Jesús su Hijo Amado.

El Señor de  la VeraCruz,

el más hermoso rayo de Luz

que su Sangre ha derramado

para el perdón del pecado.

 

La Soledad de María

mientras el Hijo pendía

de aquella forma dolorosa,

tras la senda tortuosa,

que al Dios Verdadero

hace inmolado Cordero.

  

A  pesar del Gran Dolor,

de la Fuente del Amor,

no se aparta la Señora.

Viendo llegar la hora

de en su regazo llorar

a quien dio de alimentar.

 

Y el Discípulo querido,

con el rostro compungido,

es nombrado Hijo

dando a María Cobijo,

con todo su sentimiento

desde aquel mismo momento.

 

He aquí la plegaria,

de vida tan necesaria,

a la Antíquisima Hermandad

hoy de Sangre y Soledad.

La VeraCruz de Gibraleón,

inmemorial es su devoción.


 

Texto: José Antonio Rodríguez Ángel

En Gibraleón a 14 de Junio de 2026

CDLXXV Aniversario Hermandad VeraCruz de Gibraleón

 

 

 

 

 

 


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