Dios te Salve, Madre de Dios del Vado.
Tú eres nuestra dulzura.
Tú eres nuestra Esperanza.
A tu misericordia infinita
los olontenses te suplicamos
Reina del Cielo bendita
a ti con fe te rezamos.
Que tu mirada misericordiosa
nos cuide desde tu convento.
Señora y abogada piadosa
protégenos en todo momento.
Tras las lágrimas derramadas,
en las aguas del Odiel,
muestrános la Mayor obra creada,
tu Hijo, Jesús, Nuestro Pastor fiel.
¡ Oh clementísima!
¡ María Madre Celestial!
Ruega por nosotros pecadores
para que tu pueblo, Gibraleón,
alcance las promesas realizadas
por Cristo, Nuestro Señor.
Imagen: Iván Sánchez Cardeñas
Texto: JanRoc

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