La vuelta del camino
es el final de la Romería.
El cansancio de los peregrinos
tras los días de alegría.
La Carreta del Simpecado
lentamente va avanzando.
El aire, de romero impregnado,
la Ciudad va perfumando.
Son los últimos momentos
de la celebración rociera.
Una marisma de sentimiento
florece con fe y solera.
Es este eterno regreso
al punto de partida
el primer paso del progreso
a un nuevo Rocío de Vida.
La Rocina, hoy lejana,
empieza los días a contar
para que de nuevo Doñana
vea a las Hermandades llegar.
Texto e Imagen; JanRoc