Comida celestial, pan cuyo
gusto
es tan dulce, sabroso y tan suave,
que al bueno, humilde, santo, recto y justo,
a manjar celestial, como es, le sabe;
Justa condenación del hombre injusto
si come el pan de Dios se encierra y cabe;
el sumo Dios que en sí se da y oculta
diga el bien que de tanto bien resulta.
es tan dulce, sabroso y tan suave,
que al bueno, humilde, santo, recto y justo,
a manjar celestial, como es, le sabe;
Justa condenación del hombre injusto
si come el pan de Dios se encierra y cabe;
el sumo Dios que en sí se da y oculta
diga el bien que de tanto bien resulta.
Pan de
ángeles, Dios tan verdadero,
que, aunque se quiebra, se divide y parte,
está un inmenso Dios, trino y entero,
en cualquiera migaja y menor parte;
Agnus Dei, sincerísimo Cordero
que en pan al pecador gustas de darte;
pues eres todo Dios, el que es bastante,
de su deidad en sí cifrada cante.
que, aunque se quiebra, se divide y parte,
está un inmenso Dios, trino y entero,
en cualquiera migaja y menor parte;
Agnus Dei, sincerísimo Cordero
que en pan al pecador gustas de darte;
pues eres todo Dios, el que es bastante,
de su deidad en sí cifrada cante.
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Eres, pues, Dios, de tu deidad tan digno
que no hay justo ni santo entre los santos que no se juzgue y tenga por indigno de bocado que da regalos tantos; eres Pan para el bueno, tan benigno que de tribulaciones y de llantos le produces y das gloriosos bienes, y para con el malo los detienes.
Eres, pan celestial, lo figurado
de aquel maná sabroso del desierto; Tú lo vivo y aquello lo pintado, aquello la figura y tú lo cierto; eres, pan, tan glorioso y endiosado que a decir tus grandezas yo no acierto: las angélicas lenguas lo prosigan, que faltas quedarán aunque más digan. |
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