Eres Refugio seguro
entre El Judío y El Pintado.
Eres el maternal muro
que nos protege del pecado.
La gracia de tu amor
frente al peligro es libertad.
En tu brazo el Salvador
que nos guía a la eternidad.
De Jesús eres Cobijo
Perpetuo Socorro de María.
Esa protección a tu Hijo
es Fuente de nuestra alegría.
El Nicoba y su Ribera
espera este domingo estival.
Para con fe verdadera
procesionar tu auxilio celestial.
Virgen de pequeños y olvidados
protégenos ante las tentaciones.
Tu Socorro es invocado
por todos nuestros corazones.
Foto; Jose Cruzado de la Rosa
Texto; JanRoc

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